miércoles, 26 de junio de 2013

El mundo estaba allí...






















...y él lo ha visto.


Alberto, mi tocayo, me abrió a nuevos horizontes, a nuevas aventuras.

Yo también quiero verlo. Poco a poco, solo o en buena compañía. Paso a paso.
Sin prisas. Disfrutando del camino. Baldosas amarillas y verdes praderas. Oscuras cuevas y hermosos atardeceres. Altas cascadas y hondos barrancos. Turbias noches y claras aguas donde el más pequeño de los peces es el más colorido de los protagonistas.

Faltan dunas. Faltan espesura de ramas, hojas y hermosos seres. Faltan  balas que silban en el oído.  Falta vértigo, miedo, aferrárse a la vida. Pero... ¿Quién quiere eso?

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